
1) Enhebrar las notas musicales "Do, re, mi, fa, sol, la, si" como “cuentas” de un collar. Estas breves porciones sonoras serán la primera sílaba de una palabra que encabezará un párrafo o, al menos, una oración.
“Ella parece sospechar, parece descubrir/En mi debilidad/Los vestigios de una hoguera” Corazón delator, Soda Stéreo.
“Todos te daban por muerto/y vos allí en mi remolque/sin luz, como un polizón” Salando las heridas, Los Redondos.
“De qué planeta es el amor,/de qué mentira es el tiempo”. Inventa un mañana, La Renga
“Conozco a un empleado/que fue muerto de pena/enamorado de las sirenas/El cine de mi barrioya me mostró la escena/no ví tu alma y quería tus venas” Filosofía barata y zapatos de goma, Charly García
“Es un profundo azul/La verdad se enciende sola, es una flor en el silencio/Que quema de luz la habitación” Confía, Fito Paez.
“Se abren espacios en el medio de la jungla, / son nuestras voces que se escuchan, juntas” Una canción diferente, Celeste Carballo
“Muchas veces el invierno/me echó desde la ausencia/la soga del recuerdo,/y yo siempre me he soltado/como un potro mal domado/por mañero, y porque yo/que anduve enamorado/rompí como una rosa/las cosas del pasado” Qué me van a hablar de amor, Julio Sosa
“No va a saber que hacer cuando no sople mas viento,/no sabe distinguir/el amor de cualquier sentimiento” Media Verónica, Andrés Calamaro.
“Él sabe cómo impresionar, caminando como Tarzán/el es Eva y ella Adán/y yo estoy en cualquier planeta,/presiento que algo va a pasar/las plumas del pavo real/oscurecen hasta el sol/y él se siente rey de la selva” Cinema Verité, Serú Girán
“Qué importan tus ideales/qué importa tu canción?/La grasa de las capitales/cubre tu corazón”. La grasa de las capitales, Serú Girán.
“A un hábil jugador/trascendental actor/en busca de aquel papel/que justifique con la acción toda fantasía./Que toca el saxofón/mientras su inspiración/baila tu forma de ser/que desintegra con un blues/esta oscura prisión” Llorando en el espejo, Serú Girán.
“Voy pisando fósiles, no me dejaran caer/un mundo microscópico me sostiene de los pies/Naves como nubes cambian de velocidad/Mis pupilas dilatando otra noche más…/Mas azul es la luz/Si me alejo/ Fuerza natural” Fuerza natural, Gustavo Ceratti.
“Algo de vos llega hasta mí, /cuando era un pibe tuve un jardín /pero me escapé hacia otra ciudad /y no sirvió de nada porque todo el tiempo estaba yo /en un mismo lugar, y bajo una misma piel /y en la misma ceremonia” Tumbas de la gloria , Fito Páez
“Si al final, siempre el tiempo se va,/donde caen los días./Si al final,/abrazarse al dolor,/no nos deja brillar./Dime qué será,/qué será de los dos/cuando pase la vida?” Nada es para siempre, Fabiana Cantilo
“Y como arena corre el día/día que sigue a noche/día que sigue a noche púrpura/y en mi retina yo separo/el agua del cielo tenue” Mi elemento, Luis Alberto Spinetta.

Domingo es mi día favorito, porque no tengo que trabajar en la oficina. Voy al parque y espero, para ver si está alguien que quiero, pero luego me acuerdo, que mi familia está en el extranjero. Así que para esconder el hueco, me llevo un chaleco.
Me siento y pienso en una frase de una canción: “¿Qué importan tus ideas, que importa tu canción? La grasa de los capitales cubre tu corazón.” No sé porqué me impactó, quizás por el ritmo que tomó. Pero quería hablar con alguien que se pudiera parar para charlar. Pasó un viejo, pero no se sentó ni me miró. Vino una mujer, pero al verme se volteó casi cayéndose al piso.
Al final se sentó una nena curiosa y ajena, y me preguntó con una voz muy baja.
-¿Qué tal señor?¿Por qué está tan triste?-
-Estoy pensando, contesté – e inmediatamente me pregunté ¿en qué?.
-Usted no será un tipo medio “no se qué"
-¿Qué quieres decir?
-Una persona que no sabe el qué ni el porqué de su vida.-dijo
-La verdad me parece que estamos llegando al punto, afirmé
-Excelente – exclamó- entonces te ayudo. ¿Cuál es tu problema?
-No sé, pero quiero saberlo antes de las tres- contesté
-Bueno... ¿hay algo en particular que te perturba?- preguntó
-No, pero recientemente he estado pensando en mi vida y en lo que logré, Y continúo pensando en lo que dejé. En mi infancia o adolescencia, no sé, pero seguro que en algo que no consideré.
-¿Donde trabaja?-preguntó
-En una oficina-contesté
-¿Y que hace cuando está libre?
-Pinto, porque puedo expresar lo que otros no quieren escuchar…solo pintando, escucho mi alma cantando.
-。Ah! Entendí y lo logré.
-¿Qué?-pregunté asombrado
Solo y en el suelo me encuentro durmiendo, sin comida o agua Y empieza la madrugada. Camino por la calle escuchando los que me callan, porque yo no tengo palabra en el reino de la incertidumbre. Soy solo un pobre entre mil cobardes. De repente, se abren espacios en la jungla, son nuestras voces que se escuchan, juntas. Nace el día con el tumulto y la rutina. Veo un amigo que se avecina.
-¿Qué te parece este día?
-Tengo hambre...y nadie me quiere-
-Me parecía… ¿sabías que yo antes, para sentirme mejor, escribía?
-Ah, no sabía, ¿y por qué dejaste?
- Porque no pude comer con eso, pero yo te lo aconsejo.
- Pero no puedo, no tengo plata.
- Bueno, no hacen falta alas para hacer un sueño.
Faltan años para que me muera, y siento que nadie me quiere. Son muchos años que trabajo en el piso de abajo. Todos me pisan y me dejan, en esta tierra vivo como un número que viene y va, como si fuera nada. Quiero tocar un instrumento pero no puedo, porque lo único que me pudieron enseñar es a tener miedo. Quiero saber, y también aprender cómo encontrar mi alma escondida.Tengo un presentimiento cuya respuesta se la lleva el viento, Y hasta entonces espero.
Lamento el recorrido de sus vidas, mis señores, pero así lo quiere el emperador del reino del todavía, pensé.
-Reprimió su ser artístico señor, usted sueña con ser un pintor.
-Me gustaría mucho, pero tengo que trabajar en la oficina.
-Está bien señor, pero no se olvide que es un profundo azul, la verdad se enciende sola…es una flor en el silencio, que quema de luz la habitación.
Del mismo modo que vino desapareció, dejando solo su chaleco. Luego, milagrosamente encontré a un señor que me entendi y me repitió lo que le había dicho una niña. Me habló de su pintura y yo de mi escritura. Me invitó a su casa, y le pregunté si me podía comprar una fruta. En el camino dije “La vida no vale nada si no es para perecer porque otros puedan tener lo que uno disfruta y ama”.
Simplemente pensé que era hora de terminar mi vida, hasta que vinieron dos hombres, que me llenaron de alegría, con sus ideas locas de unir nuestros talentos y dejar el gran desorden. Nos fuimos todos juntos a la casa del empresario a tomar un té, a encontrar las respuestas y hablar de nuestros problemas.
Fue el mejor día de mi existencia, pero igual ya me había decidida, iba a quitarme la vida...
“No va a saber qué hacer cuando no sople más viento, no sabe distinguir el amor de cualquier sentimiento”
Jean Millian Noé
"Fuerza natural" DOblé la curva tranquilo. Sabía que no faltaba mucho para llegar; ahora solo Cerati en su CD trucho me acompañaba desde el reproductor, gritándome cosas sin sentido:"Puedo equivocarme/tengo todo por delante/Nunca me sentí tan bien/Viajo sin moverme (de aquí)/Chicos del espacio/Están jugando en mi jardín". REalmente no sé en qué estaba pensando el buen Gustavo, ¿qué quiso decir con todo esto? Imagino que debe ser sobre amor, la mayoría de las canciones son sobre estar enamorado de alguien. O de las drogas. MI mente busca escabullirse, escapar de lo que me espera cuando llegue. Ella va a estar ahí y lo sé. Nuestro reencuentro se aproxima con cada metro recorrido. "Nena, no volvió el ayer/Me puse delante/De mis ojos para ver/Chispas de oscuridad/No es tan importante/Se que dios es bipolar/Cambiara como el mar lo que siento". FAlta poco, la espera es cada vez menos, ¿Ella me habrá perdonado,? ¿Tan grave habrá sido lo que hice? A veces las personas enamoradas se mandan cagadas, y las repiten una y otra vez, como un deja-vu. SOLo falta un poco más; un peaje y unas cuantas cuadras. Percibo la magia del momento y me preparo para cerrar esta página en mi libro. Heridas abiertas, casos sin resolver, misterios misteriosos. "Voy pisando fósiles, no me dejaran caer/un mundo microscópico me sostiene de los pies/Naves como nubes cambian de velocidad/Mis pupilas dilatando otra noche mas…/Mas azul es la luz/Si me alejo". LA verdad no sé si voy a poder, pero en el fondo la extraño y estoy seguro DE que ella también. SÍ, soy humano y me equivoco. Ella también habrá tenido errores seguramente. Sí, podría continuar con mi vida y ella con la suya, pero ¿Quiero, no, queremos eso? ¿Podemos realmente estar el uno sin el otro? Ella fue la que llamó, no yo. Desde acá ya veo su casa. ¿Está ella en la puerta? Esto puede salir bien, todos merecemos una segunda oportunidad, ¿No? "Me perdí en el viaje/Nunca me sentí tan bien/Todo por delante/Todo esta hablándome/Esta cam..." -¡Hola gordo, tanto tiempo! -¿Más o menos 3 meses son, no? ¿Cómo andás? -Bien, te llamé porque te dejaste unos discos acá en mi casa, ¿Te acordás? -¿Eh? -Si, un par de la primer banda del Pity, el de las brasileñas que cantan canciones de los Rolling Stones, ¿Te acordás? y el último de Cerati, ese que fuimos juntos a ver el último recital antes de su accidente. ¿No te diste cuenta DE que no lo tenías, con lo que te gustaba el disco? -Pensé que me lo habían choreado en el laburo. ¿Tenés ganas de ir a tomar algo por ahí? Así, por los viejos tiempos. -Mejor lo dejamos para otro día. Ahora, a las 4, me viene a buscar mi novio. -¿Novio? -Si, tontis, novio. ¿Vos no te estás viendo con nadie ahora? -Eh... no, por el momento no. Ahora estoy hasta las manos con el trabajo y tengo que estudiar un montón para la facu. -¿Ves? ¡Al final vos siempre te la pasas estudiando y trabajando! ¡Por ese tipo de cosas ya no salimos!. Bueno…,¡nos estamos viendo! -Si, bueno, dale. Nos vemos. "...iando el aire/Nunca me sentí tan bien." La puta madre. Tomás Pulisich |
"Solfeando"
Recuerdos, incrustados en una cabeza enamoradiza que vaga por espacios infinitos de locura y decepción. Y la cabeza da vueltas y vueltas en callejones sin salida y bosques de sonrisas. Ella viaja sin pagar, el viejo truco de andar por la sombra, sobre el mar se va. Pero no va a saber qué hacer cuando la locura acabe, no va a saber qué hacer cuando no sople más viento, pues no sabe distinguir el amor de cualquier sentimiento. Mi cabeza escupe bocanadas de miel y agua salada. Forma ríos de estupefaciente sensación de frescura y valles de atardeceres complejos con criaturas risueñas y vívidas. En un helado de espuma mi mente se transformó. Se abren espacios en medio de la jungla, pienso que son nuestras voces que se escuchan juntas como un coro incendiario que se extingue en un abrazo. Fácilmente puedo imaginarme ya el día en que un sin número de estrellas acaricien mi espalda y me lleven a flotar con aquellos que ya no están, en una laguna de nubes de caramelo. Volverán las tardes que manchan un lienzo infinito, las madrugadas con tazones de somníferos lácteos con vainilla. Y a este viaje solo necesito llevar un botón sin ojal, un gusano de seda, medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda. Solfeo mañanero y simple. Así creo que todo el resto es innecesarias y vacía cuando tenemos un abrazo, un beso, una sonr musas en mi pensar. A veces es eso me hace pensar que uno vuelve siempre a los viejos sitios queridas. La inconfundible sensación de tristeza de aquel domingo fue inexplicable, posiblemente porque estaba en un mismo lugar y bajo la misma piel y en la misma ceremonia de todos los domingos anteriores. Ese domingo decidí no estar de pie y de contención me sirvió la fina hierba de mi jardín, con un cosquilleo natural en la nuca y destellos naturales en el cielo, me sentí vivo, naturalmente. Y las horas pasaron, más livianas que antes y me sentí un fantasma peleándole al viento, el viento que me lleva en línea recta hacia el fin, y yo solo busco desviarme de la ruta programada en un gps cíclico que me envenena con porquería rutinaria. Y domingos como estos son necesarios es que a veces pienso que si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro y he de gritarle a los vientos hasta reventar aunque solo quede tiempo en mi lugar. Domingo de catarsis innegable y necesaria. Si supieras lo que la ronca voz de la realidad me susurra en mis sueños, pensarías que tengo los días contados, que solo me queda dormir y esperar que el susurro me agarre del cuello con su huesuda mano, y me sumerja en un lago de brea y hedor. Pero desconoces el acero que fluye por mis venas, no llegué hasta aquí navegando a favor de la corriente en yates con servicio de mucama. Un día, un amoroso hombre llamado Hillel me aconsejó que pelee como un valiente, que no sea un esclavo y que nadie puede decirme que debo tener miedo. |
Emilio Amarú Ortecho |
"Dolor que se repite en el mismo lugar, fatiga bajo el sol azul y un lamento silencioso."
Dolor. Una puntada en el pecho me despierta. Mientras me refriego los ojos para aclarar la vista trato de recordar donde estoy. Cuando miro a mi alrededor, mis recuerdos inundan el ambiente y se ve una luz. Es un profundo azul. La verdad se enciende sola, es una flor en el silencio. Quema de luz la habitación. Esas imágenes de lo que sucedió ayer me roban unas lágrimas que se funden en el azul. Grito de dolor, vacío en el pecho. Pero nadie lo escucha, estoy solo.
Recuerdo. Una puntada en el pecho me hace reaccionar. Entonces me levanto, camino hacia la puerta. Voy pisando fósiles, no me dejarán caer; un mundo microscópico me sostiene de los pies. Naves como nubes cambian de velocidad. Mis pupilas dilatando otra noche más… Más azul es la luz si me alejo. Fuerza natural. Afuera de la habitación te veo, sí, ahí al frente de mí. Esperando. ¿Qué esperás? ¿Qué buscás? ¿Vas a quedarte allí toda la noche? ¿No vas a soñar? Sí, total soñar no sirve, ¿no? ¿Por qué me mirás sin decir nada? Rompo en un lamento que se convierte en llanto.
Miro. Una puntada en el pecho me hace cerrar los ojos. Aún con los ojos cerrados veo la luz azul que me invade. Escucho azul, saboreo azul, siento ese aroma azul y la suavidad y frescura del azul. ¡Basta! Sáquenme este azul del pecho, este dolor. Ahora lo siento, siento como algo de vos llega hasta mí, cuando era un pibe tuve un jardín, pero me escapé hacia otra ciudad y no sirvió de nada porque todo el tiempo estaba yo en un mismo lugar, y bajo una misma piel y en la misma ceremonia.Siempre, día tras día, no pude cambiar, yo era yo y lo seguiré siendo. Pero vos, que me mirás con esa expresión vacía, me quitás la vida poco a poco. Me sofocás, me sacás el aire. Esperás verme morir.
Fatiga. Una puntada en el pecho me hace caer sobre mis rodillas. Me duele, quiero que pare. Desaparecer, eso deseo. “¿Estás feliz? Conseguirás tu propósito, me verás fallecer aquí, preguntándome si he logrado algo en la vida.” Levanto la vista y la observo por unos segundos buscando en su rostro las respuestas, pero sólo surgen más preguntas. “Si al final, siempre el tiempo se va, donde caen los días. Si al final, abrazarse al dolor no nos deja brillar. Dime qué será, qué será de los dos cuando pase la vida? Eso te decía tiempo atrás. ¿Lo olvidaste?”
Soledad. Una puntada en el pecho hace que me doble en dos. Está aquí y es como estar solo. Es una ráfaga de viento que se lleva mi alma. Trato de levantarme pero no puedo, mi cuerpo se rinde. ¿Voy a perder? ¿Así de fácil? Grito de dolor, de bronca. Suelto toda mi energía y me pongo de pie tambaleando. Camino hacia ella, la miro a los ojos, ojos azules, vacíos. Pero a través de ellos me doy cuenta que ella parece sospechar, parece descubrir, en mi debilidad, los vestigios de una hoguera. Sí, en mi corazón hay cenizas. Traté de ocultarlas, barrerlas, olvidarlas. Pero no sirvió de nada, ella las ve y juega conmigo.
Lamento. Una puntada en el pecho me hace apretar los dientes. La contemplo con furia. “¿Por qué me hacés esto? ¿Te estás riendo de mí?” Trato de contenerme pero las lágrimas vuelven a surgir. “Acaso no te acordás cuando me dijiste aquella vez… Si debes ser fuerte en estos tiempos para resistir la decepción y quedar abierto, mente y alma, yo estoy con vos. ¿Ya no lo recordás? ¿Era todo una mentira?”
Silencio. Una puntada en el pecho me trae de vuelta a la realidad. Me gustaría que alguien pudiera explicarme de qué planeta es el amor, de qué mentira es el tiempo. Pero no hay nadie. Yo me inclino al frente de ella. ¿Estoy loco por llorar al frente de una lápida, de hablar con la foto de ella y esperar que conteste? ¿Soy egoísta si pienso que el desgraciado soy yo y no ella? Leo su nombre tallado en la piedra, todavía no creo que ella esté ahí y no aquí conmigo, como cuando me dijo aquella tarde “Si te hace falta quien te trate con amor, si no tenés a quien brindar tu corazón, si todo vuelve cuando más lo precisás, nos veremos otra vez.”
Una puntada en el pecho, sí, dentro de poco nos volveremos a encontrar.
Laura Palmieri
No hay comentarios:
Publicar un comentario