Empezamos...y somos mucho más que dos,

digo parafraseando a Benedetti, por suerte!

Hay entusiasmo, preguntas, cuestionamientos y deseos que buscan palabras.

He aquí las actividades del PRIMER ENCUENTRO:



Escribir 10 palabras que sean significativas para vos y después, con ellas y algunas que tomes prestadas de las elegidas por tus compañeros, componer un texto (próximamente encontrarán esos textos en el blog)


Con las 10 palabras elegidas, Laura Palmieri escribió un bello cuento...


"Con el color de tus ojos"

María era especial, todos lo decían. Ella sabía muy bien que era distinta a los demás, pero no

quería admitirlo y más aún: no quería serlo. Ella vivía en un mundo diferente y observaba todo con otra mirada, con esos ojos azules detrás de dos lentes ovaladas que aumentaban su tamaño. Lo curioso es que ella sólo veía las cosas con el color de sus ojos, con el color del mar. Para ella el mundo era una escena monocromática, manchas de un tono frío, hasta las cosas más cálidas como el sol, el fuego. Hasta su propia sangre llegó a ser azul.

Algunos se preguntaron si era una princesa, o si acaso era un ser de otro mundo que tenía la habilidad de volar. María no era nada de todo eso; sin embargo, todos la observaban con curiosidad, como los secretos de esta chica misteriosa que no hablaba casi nunca, que se reprimía y se limitaba a ser libre en un mundo inexistente para los demás, pero mucho más real para ella.


¿Qué felicidad podría encontrar en ese mundo mal pintado, frío y homogéneo? Por eso se empezó a autoexcluirse, a encerrarse en una burbuja, invisible para los demás, y azul para ella. Comenzó a pintar un cuadro, usó un sólo color pero en todas sus tonalidades. Lo tomó como forma de expresión, ya que no tenía otra. Todos se esforzaban para que María dijera una palabra, y las pocas veces que parecía que iba a hablar, solamente decía galimatías, cosas totalmente incomprensibles para los demás.

Su falta de comunicación y su encierro en ese mundo bizarro preocupó a cada psicólogo y profesor con los que había estado. Un día, un hombre muy alto, de cabellos oscuros y nariz aguileña, que vestía una bata blanca, se detuvo a observarla detenidamente. Después de un largo rato, que pareció infinito, dijo:

-Esta chica tiene un problema en la vista, pero no le sirven anteojos nuevos

-Porque estos le curaron la miopía, le cura

ron el astigmatismo, pero no le curaron el problema más grande que tienen los ojos de su hija.

-¿Cuál?-exclamó la mujer, cada vez más desconcer

tada.

-Que ella, tan acostumbrada a estar sumergida en sus pensamientos más profundos, olvidó cómo mirar. Su hija nos observa como si estuviera bajo el agua, en lo más hondo de sus sueños.

-¿Olvidó cómo mirar? ¿Y eso cómo se cura?

-No hay cura, a menos que quiera desagotarle el mar de su imaginación.

La madre se quedó pensando en las palabras del médico y decidió destrozar el cuadro de su hija, porque representaba el mundo mágico de María. Cuando la pequeña observó su pintura hecha trizas, sintió débiles sus piernas y cayó de rodillas al piso. Gritó como si se quemara algo en lo más profundo de su interior y de repente, la que se había

olvidado cómo mirar, empezó a llorar. Parecía estar expulsando todos sus deseos y sueños a través de esas gotas, que no eran transparentes, tampoco eran azules. Sus lágrimas eran gemas multicolores.




Y Pablo Weber nos ofreció su "SPEGEL"



El séptimo cigarrillo quemó mi garganta mientras las sombras copulaban en el cielo a través de la ventana. Él espejo no había sido tan generoso la última vez ¿Lo había sido antes? Todas las comodidades con las que el modelo del hombre fundamentalista soñaba, estaban ante mis ojos ¿Las tenía realmente? ¿El auto, la casa, la empresa, los campos realmente me pertenecían?

Un frío sacudió el dorso de mis ojos, lloré.

¿Tuviste una vida excitante, lo suficiente como para basar una película sobre ella? ¿Gozás de buena salud? ¿Amás a tu esposa? ¿Darías la vid

a por tus hijos? ¿Todavía te enternecen los actos de caridad? ¿Morirías por tus ideales? ¿Existís realmente? ¿Lo hacés? ¿A quién le estoy haciendo estas preguntas?

Todos parecían tan ajenos, tan alejados de mi riendo alrededor de un monstruo que emana sandez ¿Eran ellos, a los que tanto respetaba, en los que tanto les había confiado? “Soy solo mis entrañas encerradas en este cuerpo” Les grité mientras el monstruo hacía sus mejores trucos, nadie me oyó, o por lo menos eso parecía. Siguieron ahí, quietos, seducidos, intoxicados. Me estaba asfixiando en mis sentidos un millón de galaxias lejos de casa mientras el universo se expande y expande autocráticamente.

El fuego chamuscó la punta de mi nariz, el olor a muerte era insoportable, emanándose desde mis lágrimas. Mis pensamientos se vieron interrumpidos por una voz, esa voz.

- ¿Dónde habías estado? Le pregunté.


- Adentro tuyo, siempre lo estuve, deberías saberlo.


- ¿Para que volviste?


- Te estoy salvando.


- Nunca me voy a olvidar de ese sueño, estabas hiriendo tu esencia a pinchazos ¿Qué

es Dios, acaso si no una excusa para no sentirnos un pedazo de carne, un montón de protones y neutrones apilados, casi pidiendo permiso para no morir? Sigo estando seguro de que sos producto de mi imaginación


- Yo existo, puesto que vos dudás de mi existencia


- No hagamos de esto una clase de filosofía, ¿a qué viniste?


- Ya te dije, te estoy ayudando a escapar de vos ¿Qué no te das cuenta? ¡DESPERTÁ!


El reloj sonó, las sombras se habían convertido en árboles.




Rayos y luces de colores...
"La iluminación"

Esta mañana me desperté y pensé un rato antes de levantarme de mi cama en la cara de la mujer que vi el otro día, la que levantaba cartón para conseguir plata para sus hijos. Ella, a diferencia de otros, no tenía casi ninguna oportunidad de cambiar lo que la suerte y el robo le dio como “desafío”. Al mismo tiempo, tuve un flash de las infinitas veces en que veía personas dándose vuelta en vergüenza al ver a un pobre tirado en el suelo.

Pero esto era solo el primer instante de la jornada… más tarde me reconforté al ver el color de la bellísima madrugada roja que salía para continuar lo que el pasado día había terminado. Era un lunes. Ese día fui caminando porque no tenía dinero para ir al colegio en taxi. En el centro de la ciudad había poca gente rodeando la plaza pero eran todos deformes, con mil máscaras puestas. Pensé que era carnaval, pero me di cuenta de que cada uno de nosotros tiene un rostro para cada momento distinto. Las caras que tenemos se adaptan como el cuerpo de un camaleón, tal vez esa vergüenza y división sea voluntad nuestra, o también de la sociedad entera.

Al final pensé que somos todos productos destinados a una vida de injusticia, bajo el control del rey comercio. Llegó el momento en que el sol estuvo en su punto más luminoso. La plaza se había llenado, el rayo de luz nos golpeó; de repente terminó el carnaval y vi una cosa maravillosa bajo todas las máscaras y caretas… Era el reflejo del rayo solar que nos daba calor, vida, felicidad y generosidad a todos. Con la vida llegó la voluntad de conocer, construir y ayudar el prójimo. Eso es lo que queda si nos sacan nuestros logros tecnológicos y grandes invenciones. En este instante, vi solo un brillo rojo.

Jean Millian Noé




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